Normalmente, cuando hablamos de patrimonio, pensamos en edificios imponentes como castillos, iglesias, etc. o en ruinas de antiguas culturas o civilizaciones. Es importante tener presente que el término patrimonio incluye muchos otros elementos con gran interés histórico y artístico y que es necesario proteger. Los bienes etnológicos son una buena muestra de la cantidad y la variedad de construcciones humanas que suelen pasar desapercibidas pero que tienen un gran valor.
La etnología es la ciencia social que se encarga del estudio de las causas y las razones del costumbres y las tradiciones de un pueblo. En el caso del patrimonio, se centra en las estructuras que han formado las tradiciones agrícolas especialmente, aunque también se tocan aspectos urbanos. Sineu cuenta con un importante catálogo respecto a este tipo de bienes. La gran mayoría se encuentran Fora Vila, aunque hay alguno en el pueblo. Los elementos más destacados son los pozos, puentes, eras, construcciones con piedra en seco, aljibes, metas, molinos, hornos, relojes de sol, norias … Dentro de este artículo repasaremos brevemente algunos de los bienes etnológicos más interesantes.
Numéricamente, los pozos, los aljibes y los molinos, son las estructuras etnológicas más abundantes en Sineu. Uno de los más interesantes es el Pozo de se Rey, documentado desde el siglo XIV y restaurado en la década de 1970. Situado en el Camino de Sant Joan, su planta es rectangular. Está formado por bloques de arenisca y tiene una altura de 1,98 metros. Gracias a su restauración se encuentra en un estado aceptable aunque no es conveniente bajar la guardia. Otros pozos destacados son el pozo de Banderín, con unos orígenes que podrían remontarse al siglo XV, el de Corberasa, que se sitúa en los antiguos dominios de esta posesión ya desaparecida, o el de Son Guitard en el cruce de caminos viejos de María y Petra.
En cuanto a los aljibes, muchos de ellos proporcionaban agua a los huertos colindantes y en algunos casos se catalogan conjuntamente. Un buen ejemplo es el aujub y huerto de ca n’Agustí Ció, tanto el aljibe como el huerto están cerrados por un muro de pared seca situándose el aljibe en la parte central del huerto. Este cuenta con árboles frutales como almendros y naranjos. El aljibe tiene un acceso mediante un pozo de piedra arenisca rectangular con una pila y dos jambas que, originalmente, debían terminar en forma apuntada. Su estado de conservación es regular aunque todavía funciona. Otros aljibes interesantes son el de Can Barreter, Can Joan Quefe o el de Son Terrola, todos en Fora Vila.
Posiblemente, los molinos sean los bienes etnológicos más reconocidos. En Sineu podemos encontrar de dos tipos de viento y de agua. El molino de Gaspar es el que está mejor conservado, ya que mantiene toda su estructura completa. Lo podemos encontrar en el molinar de Ses Cases Noves, y está documentado desde el siglo XIII. Se trata de una torre cilíndrica que se levanta sobre una base-vivienda. Podremos acceder al envelador mediante una escalera exterior. Otros molinos que se encuentran en un gran estado de conservación son el molino de Pau y el molino de Puput. En cuanto a los molinos movidos por agua, desgraciadamente no se encuentran en tan buenas condiciones como los de viento. De hecho podemos decir que con el tiempo han ido desapareciendo y en muchos casos sólo quedan estructuras aisladas. El molino de Banderola, aunque en un estado casi ruinoso, es el que mejor se puede observar hoy en día. A primera vista parece una barraca de piedra en seco normal y corriente pero en su interior es donde se encontraba la maquinaria de los dos molinos que funcionaban. Su datación ofrece dudas aunque es posible que su origen estuviera a principios del siglo XX. Otros molinos hidráulicos son el d’en Bas, del que sólo quedan un par de arcos adosados a una vivienda, y el del Camp Pla, del que sólo se conserva una hilera de piedras de lo que era su torre y que está prácticamente oculta por la vegetación.
Tras este repaso a los elementos más habituales del patrimonio etnológico en Sineu, nos detendremos rápidamente en los que no son tan comunes. Los puentes, por ejemplo, eran indispensables para poder atravesar los torrentes que llevan agua y también para evitar obstáculos y que pueda funcionar un transporte como el tren. Así, encontramos muestras de puentes como el del torrente de Son Riutort o el de la Picardia. También son interesantes las construcciones de piedra en seco como los muros de la camino viejo de Llubí o la carretera vieja de Inca, así como las barracas como la de Can Teu que se conserva de manera satisfactoria. En el centro urbano de Sineu destacan especialmente los relojes de sol como los de la iglesia parroquial o la de los Mínimos.
Repasando el patrimonio etnológico de Sineu, vemos la gran cantidad de elementos que se podrían incluir en un catálogo. Los que se han repasado en este artículo sólo son una mínima muestra de lo que hay realmente. Es importante mantener todas estas estructuras porque es lo que queda de un modo de vida que se va perdiendo en los tiempos actuales. Por eso duele ver ataques como el que hace poco sufrió el Pozo Llevoner en forma de pintadas. Ante esto sólo podemos hacer dos cosas: educar y concienciar.
Francisco Javier Fenoy Cañellas
Historiador.
Portal Forà Dinamització Cultural
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